Dice un proverbio africano que para educar a un niño se necesita un pueblo entero… Pues bien, la escuela, según esto, solo es un parche en la gigantesca rueda de la Educación… Cuando veníamos hacia aquí, tarde, a toda velocidad, sin encontrar aparcamiento… con las prisas yo me bajé a cuidar de una plaza que quedaba libre porque mi compañera, que conducía, no quiso interrumpir el tráfico y prefirió dar una vuelta a la plaza de Cuatro Caminos. Pues sucedió que llegó un gran señor con un gran coche y por más que le expliqué que esa plaza la estaba reservando, que inmediatamente la íbamos a ocupar, pues el gran señor empezó su maniobra de aparcamiento con su gran coche, ninguneando lo que yo le decía, y con una agresividad casi física, poniendo en riesgo mi integridad personal… Su hijo, un adolescente, aprendió, con los ojos muy abiertos y gran atención la magistral lección paterna…